CD.DE MÉXICO: Beltrán reprobó asesinato

Aseguran que jefe de cártel recriminó muerte de plagiados

Nacionales

- 2011-05-12


Un día después de conocerse el homicidio de siete personas en Morelos, entre ellas Juan Francisco Sicilia Ortega, hijo del escritor Javier Sicilia, el capo Héctor Beltrán Leyva, llamó presuntamente a sus subordinados del cártel del Pacífico Sur (CPS) en esa entidad, entre ellos a Julio de Jesús Radilla Hernández, para desaprobar los asesinatos.

Según la versión de Arturo Galindo Pérez, quien es identificado en la investigación de la PGR con el alias de El Guasón, uno de los dos detenidos, su jefe se molestó con ellos por haber realizado los asesinatos.

La investigación del caso Sicilia revela que las víctimas trataban de ubicar e identificar a los presuntos policías ministeriales de Morelos que los golpearon y les robaron sus credenciales y varias pertenencias más, durante una riña que sostuvieron dos semanas antes al salir de una tienda comercial.

Sin embargo, cuando se encontraban supuestamente buscando a sus agresores, éstos y quienes son miembros del CPS, los ubicaron a ellos, los secuestraron y finalmente los asesinaron.

Los testimonios contenidos en el expediente PGR/MOR/CV/207N/2011, de los dos detenidos por el caso Sicilia han permitido a los fiscales reconstruir paso a paso cómo ocurrió el múltiple asesinato desde el momento del secuestro de las víctimas.

El secuestro

—¡Policía Federal, estamos en un operativo, no me veas, voltéate! —le ordenaron a un transeúnte que vio el secuestro.

El testigo relató que la noche del 27 de marzo tras escuchar cómo se “amarraron” varios vehículos frente al bar Obssesion, varios sujetos bajaron de los vehiculos y sometieron a las víctimas con armas largas.

Junto a este testimonio está el de uno de los detenidos, Jesús Cárdenas Pérez, identificado por la PGR con el alias de El Manos, quien aseguró que supo que cuando interceptaron a las siete víctimas frente al Obssesion, el teniente coronel Álvaro Jaimes Avelar, pudo sacar su pistola y encañonar al líder del grupo criminal, Julio de Jesús Radilla Hernández, identificado por la PGR con el alias deEl Negro Radilla, pero ante la superioridad numérica entregó su arma y fue sometido.

Precisamente, Cárdenas Pérez, quien se encuentra detenido y arraigado junto con César Arturo Galindo Pérez, declaró a fiscales de la PGR que el domingo 27 de marzo Radilla le llamó a las 21:30 horas por celular y le dijo que fuera a la “oficina” (la casa de seguridad en la colonia Villas del Descanso, en Jiutepec) y se esperara ahí con “El Guasón“.

Cerca de las 23 horas, el jefe criminal volvió a comunicarse con sus cómplices y les dijo que tuvieran abierto el portón porque llevaban “invitados”.

El “levantón” fue, dijo Cárdenas Pérez, porque dos policías ministeriales de Morelos se comunicaron con “El Negro Radilla“ y le explicaron que los jóvenes que habían asaltado y golpeado días antes, los habían identificado.

El policía que habló con el jefe de la banda delictiva dijo que él también los tenía ubicados en el bar La Rana Cruda y los seguiría a donde se movieran.

Al llegar a la casa de seguridad ubicada en la calle de Pino 12, en la colonia Villas del Descanso, en Jiutepec, Radilla entró conduciendo el vehículo Honda Civic propiedad de Juan Francisco Sicilia Ortega.

Como copiloto iba José Luis Luquín, identificado en la investigación con el alis deEl Jabón, y en la parte de atrás llevaban a los cuatro jóvenes amarrados con cinta canela de las manos.

Las víctimas fueron bajadas en el patio mientras que el vehículo fue sacado a la calle para dar paso a otro auto, un Jetta, que era conducido por dos delincuentes más y quienes transportaban en la parte de atrás a tres personas mayores, entre ellas a una mujer.

Arturo Galindo Pérez detalló que los hombres y la mujer fueron encañonados y formados en el patio.

Luego Radilla e Isacc Hernández, identificado con el alias de El Pelón —quien apareció muerto días después— y otro cómplice, los empujaron hacia la vivienda, “agachados”, les ordenaron mientras entraban.

Los secuestrados, de acuerdo con el detenido, fueron colocados en una habitación en la primera planta de la casa. “Le entregué a uno de los que llegaron con El Negro Radilla rollos de cinta canela, como los que usamos para empaquetar mota”.

Las víctimas fueron asfixiadas, ya que el usar armas de fuego podía delatarlos, dijo.

En la madrugada, alrededor de las 4:30 horas, se introdujo nuevamente a la casa el vehículo Honda Civic.

Uno de los homicidas lo condujo con las víctimas ya colocadas dentro del mismo, mientras un taxi iba vigilando que no fueran a ser detectados por alguna autoridad.

Al filo de las 6:30 horas, la última orden fue para Galindo Pérez, a quien se le encomendó limpiar con cloro toda la casa.

Al día siguiente, el martes por la mañana, según la versión de Galindo Pérez, él llegó nuevamente a la casa de seguridad y en ésta se encontraban ya Radilla y “el, El Manos y otro cómplice más, a quienes “estaba cagando el patrón, a quien no conozco pero le dicen El H, por las mamadas que andaban haciendo”. Por eso, el jueves siguiente cerraron la casa.

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