Concebido hace 15 días por el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares para extender la propaganda asociada a la entrega de su primer informe de labores al Congreso del Estado, un evento posterior a la glosa con los miembros del gabinete, su comparecencia de hoy ante el pleno de diputados se ve inútil.
Lo que hace falta en Veracruz son resultados, no discursos y eventos políticos de culto a la personalidad del gobernador, contener la violencia y garantizar el estado derecho, que actúe con eficacia en el combate a la delincuencia en vez de buscar promociones políticas fuera de lugar, cuando el estado padece por la incapacidad de su gobierno, el vacío de autoridad y la ingobernabilidad.
Si a la fecha en que presentó Yunes el informe, la situación se percibía mala debido a la falta de resultados y al desbordamiento de los problemas centrales, sobre todo la inseguridad, hoy, 15 días después, las cosas se pusieron peor.
El documento que entregó al Congreso donde debió rendir el estado que guarda la administración pública no es un informe institucional, sino una posición partidista y promocional, contiene una visión sesgada por la auto complacencia, con falsa imagen de mejoría que busca abonar a la permanencia en el poder de su grupo político; mientras que las comparecencias de los secretarios de despacho ante diputados controlados que les cuestionaron con tersura y a modo, no fue sino una farsa de rendición de cuentas, los funcionarios sólo se dedicaron a barrer para atrás como excusa de los precarios resultados. No se ve qué podría agregar ahora el gobernador Yunes.
La violencia criminal no da tregua
Es inocultable que la realidad no ha dado tregua a la violencia y la descomposición social que vive el estado en materia de inseguridad, la escalada de crímenes y delitos de alto impacto terminó de salirse de control en las últimas dos semanas. Decenas de ejecutados se registraron en estos días, sumándose a los más de mil 700 que se contabilizaban al cierre de octubre –según datos oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública, 500 homicidios dolosos más, superior a 40% sobre el año pasado–, que ya mostraba una actuación peor del gobierno de Yunes que la de su antecesor Javier Duarte. En el reguero de cadáveres –muchos flotando en los ríos y otros empaquetados, más los incontables desaparecidos–, hubo varios que llamaron la atención por los cargos que ostentaban; como se sabe, un alcalde electo, de Hidalgotitlán, acribillado por una tropa en ese pueblo, la ejecución del alcalde de Ixhuatlán de Madero y 4 acompañantes en el municipio de Banderilla y la ejecución de la Fiscal de Pánuco especializada en delitos de violencia contra la familia, mujeres, niñas y niños y trata de personas, balaceada dentro de su vehículo al llegar a su oficina.
Es claro que no es momento para que el gobernador Yunes busque la aclamación de su grupo legislativo, el PAN, y su aliado en subordinación al PRD, y presuma de oratoria proselitista en favor de su grupo político y del orgullo de su nepotismo, con la sumisión cooptada de la bancada del PRI y Juntos por Veracruz. Para qué perder el tiempo, cuando afuera la delincuencia aterra a la población veracruzana.
Si ya está ahí, a ver si le preguntan
De la estrategia fracasada de seguridad pública, aunque obligado el cuestionamiento, lo que diga no tiene importancia, ya se conoce su discurso trillado y justificatorio. Pero se le podría preguntar, ¿en qué aplicó los 11 mil millones de pesos extras que recibió del Gobierno Federal?, porque no se ven obras, tampoco en pago de pasivos. ¿Por qué si tuvo ese dinero adicional no lo ocupó en pagar a los ayuntamientos el adeudo que dejó la anterior administración, entre 3 y 4 mil millones de pesos de partidas federales no entregadas? Tampoco pagó otros adeudos institucionales, por ejemplo, a la UV o al instituto de pensiones. ¿Qué podría decir de la fantástica o más bien fantasiosa y simuladora estabilización de las finanzas públicas, la reducción amañada del déficit financiero de “20 mil millones a 6 mil millones”, que serán 0 el año próximo? Con un ajuste de maquillaje contable borró 42 mil millones de pesos del pasivo de corto plazo y lo arrumbó, lo mandó a cuentas de orden para depuración, es decir, su equilibrio se basa en la negativa a reconocer pasivos, punto en el por cierto tiene observaciones de auditoría del Orfis a la cuenta pública de 2016.
También valdría la pena que alguien le solicitara los acuerdos por los que prorroga como titular del Poder Ejecutivo las concesiones a sus socios carreteros, Malibrán y ACCSA, los herederos de Valentín Ruiz, por 30 años más en el Libramiento Plan de Río y la autopista Cardel-Veracruz, y le preguntaran por ¿cuáles son las contraprestaciones concretas y a cuánto ascienden por los acuerdos de prórroga?
Y que detalle ¿a cuales despachos contrataron para la reestructura de la deuda pública, cuánto les pagaron por comisiones y cuanto le tocó a Jesús Villalobos?
Reformazo
Sorprendió la primera plana del diario Reforma de la Ciudad de México el día de ayer, no tanto por el contenido que es del dominio público, sino porque se trata de un medio que usualmente lo cubría favorablemente.
La nota principal se publicó con el titular Azota el crimen a veracruzanos. Se dispara delincuencia en el gobierno de Miguel Ángel Yunes; y en la entrada le referían que “en 10 meses de 2017, en su administración aumentaron homicidios, plagios y extorsión”; no tanto por su contenido, que presenta los índices delictivos del periodo con la referencia a algunos casos. Además, como ya es lugar común para callar al bocón, contrastan el resultado negativo con sus promesas de campaña de que en los primeros seis meses de gobierno iba a bajar la delincuencia.
Al año de gobierno, Yunes no puede tapar su incompetencia para atender los problemas de seguridad pública en Veracruz.
Urgen un comisionado federal de seguridad pública
No es casual por eso la coincidencia de legisladores federales, como el senador Héctor Yunes Landa del PRI y la diputada Rocío Nahle de Morena, ambos presentaron exhortos en sus respectivas cámaras para que el Gobierno Federal designe un comisionado de seguridad pública en Veracruz.