Aunque se sintió el niño de la fiesta, acompañado de sus empleados y porra, cobijado además por los diputados del PAN y el PRD, también empleados suyos, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ayer en el Congreso del Estado tuvo que tolerar participaciones incómodas de algunos diputados de oposición, de Morena, PRI y Juntos por Veracruz que cuestionaron sus presuntos logros y señalaron las fallas más evidentes de su gestión al primer año de gobierno.
El fracaso de la estrategia de seguridad de Yunes, como se esperaba, fue de las principales recriminaciones que se le hicieron; no faltó el contraste de sus demagógicas ofertas de campaña electoral de que reduciría la delincuencia en seis meses, con la oleada criminal desbordada que flagela al estado; le restregaron las estadísticas oficiales que confirman el incremento de los delitos, sobre todo los de alto impacto –homicidios dolosos, secuestros y extorsiones–, superior a los índices registrados en años previos, citas que deben arderle, ya que se concluye que resultó peor que Duarte. Sin embargo, con cinismo, Yunes pretendió eludir su responsabilidad escudado en su trillado discurso de excusas, echando la culpa a otros y recurriendo a la descalificación de quien lo cuestionaba, un signo de posicionamiento faccioso y partidista que lo caracteriza.
Maromas con las excusas
El su libreto no faltan las excusas. Si la delincuencia aumentó en su periodo fue porque los delitos han subido en todas partes, el mal de muchos; si los índices delictivos ahora son superiores a los precedentes se debe a que las cifras con las que se compara “no son ciertas” (y acude hasta Fidel y los dichos de Felipe Calderón); si le dicen que se requiere un comisionado federal de seguridad porque ni él ni Téllez Marié pueden, dice que él se junta todos los domingos con las fuerzas federales –así que no hace falta que el gobierno federal designe un mando central–; y si le dicen que sus resultados de seguridad son peores que el gobierno de Duarte, hasta personaliza y descalifica al interlocutor, inventando –como es la respuesta hecha para Morena– que “recibían” dinero de Duarte, que extrañan a Duarte.
Tampoco faltaron las amenazas veladas a un diputado que le cuestionó acerca del combate a la corrupción, tirándole el calambre de que por ahí lo andan investigando por algún vehículo robado.
También estuvo el mago
Igualmente, no convenció Yunes sobre su prestidigitación financiera; el cuestionamiento del PRI sobre la fórmula truculenta más que mágica con que dice haber reducido el déficit de 20 mil millones a 6 mil y su fantástica proyección de que estabilizará las finanzas el año próximo y no dejará deuda (nada más la reestructura de la deuda pública lanzada a 30 años más, que obviamente es más deuda), detrás del telón se observa la falsificación de las cuentas, la supresión arbitraria de adeudos, no hay magia sino trampa.
Asimismo no faltaron las críticas para su programa social clientelar entregado a militantes del PAN, para lo que encontró la salida de la conspiración y complicidades, lo señalan porque no se “prestó a turbias exigencias”.
Apareció “sus logros"
Con todo, Yunes repitió su mensaje triunfal, “sus logros”, que pocos creen, salvo sus incondicionales que a todo le dicen que sí, pero con la oposición no se salvó del raspón.
Afuera, su pequeño circo queda tapado por la falta de resultados y la inseguridad que tiene aterrada a la población de Veracruz.
Ley de Seguridad Interior, medio cuerpo afuera
Ayer la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión aprobó la polémica Ley de Seguridad Interior, criticada por organizaciones defensoras de derechos humanos y otras ONGs por el otorgamiento de legalidad a la “participación del Ejército y Marina”, calificada como una forma de “militarizar la seguridad” en vez de crear corporaciones civiles.
Aparte del hecho de que los militares salieron a las calles del país para encargarse de funciones policiacas y de seguridad interior, en reforzamiento o ausencia de policías civiles, desde el inicio del gobierno de Felipe Calderón en 2007, cuando declaró la guerra a los narcotraficantes, parece haber una confusión en el debate. En realidad esta legislación es complemento de la Ley de Seguridad Nacional, a la que se remite para el catalogo de las amenazas a la seguridad, es el enfoque interno de los riesgos y amenazas al estado. Incluso uno de sus artículos, el 18, estipula que “en ningún caso las acciones de seguridad interior que lleven a cabo las fuerzas armadas se considerarán o tendrán la condición de seguridad pública”. Luego de la aprobación de ayer, la minuta se remitirá al Senado para continuar con el proceso legislativo.