ESPACIO ABIERTO
Manolo Victorio Valle
Priistas al garete
Jueves, 02 de Febrero de 2017
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Después de la docena trágica, iniciada por Fidel Herrera Beltrán y remachada por la obsesión cleptómana de Javier Duarte, los priistas vivieron un domingo trágico el domingo 5 de junio del 2016, noche oscura de la que no han podido transitar.
El electorado, antes carne de cañón, conejillo de indias en los laboratorios del marketing político, les propinó un puntapié.
La sociedad, asqueada de los latrocinios criminales de Javier Duarte, consorte, parentela y funcionarios ladrones, votó en contra del PRI.
Desde entonces han navegado en las aguas del oscurantismo, del repudio popular. Se esconden como leprosos de tiempos bíblicos. Lloran sus derrotas en el anonimato. Reniegan de su militancia en público.
Formados en la disciplina monolítica, vertical, de la obediencia al jefe político, se quedaron huérfanos al caer sus referentes.
Al ex gobernador más ladrón que haya existido en la historia de Veracruz nunca lo quisieron, menos lo aceptaron. Siempre lo vieron como una imposición del «pinche poder» de la mal llamada fidelidad.
Cuando el presidente Enrique Peña Nieto se desbarrancó, jalado por su propia ignorancia, catapultado por su brutal falta de formación partidista, nulo bagaje educativo y una proclividad hereditaria hacia la corrupción; los priistas se quedaron sin tótem, sin tatiasca, sin tatic, sin líder a quien seguir.
Ahora andan confundidos, ofreciendo su militancia y oficios en la alquimia electoral al Movimiento de Regeneración Nacional o vendiéndose por chambismo al proyecto del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares. Todo sea por la sobrevivencia.
Saben que después de la elección de gobernador, en Veracruz no tienen posibilidades de competir. Están ciertos del daño incalculable que les hizo Javier Duarte.
De ahí que la renovación de la dirigencia estatal del tricolor haya pasado por el inframundo de la tenebra y el rumor respecto a la vuelta de Fidel Herrera Beltrán como el renacido dirigente de facto de la prole priista en el estado.
Craso error. Ni Fidel apareció ni es el salvador del naufragio rojo.
Renato Alarcón Guevara es el nuevo –incoloro, inodoro e insípido- dirigente del PRI en el estado de Veracruz.
En un discurso descafeinado, inocuo para los adversarios, risible para los grupos que controlan aún al PRI, dijo que Fidel Herrera no manda en su partido, que las decisiones las toma, a partir de este domingo, la dirigencia que él encabeza.
Al cuarto para las doce, los priistas se alistan para las campañas proselitistas que culminarán el domingo 4 de junio con la elección de alcaldes, síndicos y regidores en los 212 municipios veracruzanos.
Será una debacle histórica.
Sin embargo, competir con decoro, será una experiencia formativa para los priistas.
«Eso es mejor que nada», diría Lemony Snicket en Una Serie de Eventos Desafortunados.

… Del mismo costal.
Aquí en el Puerto de Veracruz, donde la ciudad marcha como si fuera una empresa, el único valiente que ha levantado la mano en pos de la candidatura del PRI a la presidencia municipal es Antonino Baxzi Mata, dirigente del sindicato de Limpia Pública.
Los priistas convenencieros y oportunistas lo ven con recelo, pero los priistas de base, quienes conocen a Nino, lo apoyan en esta aventura.
Nino aplica la máxima del olimpismo: lo importante no es ganar, sino competir.
A ver cómo le va.
 
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