Héctor, su actitud crítica

Arturo Reyes Isidoro

Prosa Aprisa

2015-11-04


El senador Héctor Yunes Landa no le baja a su discurso crítico en contra del gobierno de Javier Duarte de Ochoa. En cualquier sociedad democrática, que un legislador critique a un gobierno es lo más normal. Acá nos sorprende y llama la atención de más porque sobre todo entre los priistas no existe la crítica y menos la autocrítica.
Al final, la aprobación de la gubernatura de dos años hace once meses si algo tiene de positivo es el distanciamiento entre el gobernador y los dos senadores que tiene Veracruz, todos del mismo partido, porque abrió un nuevo escenario que no conocíamos, el de la disidencia y crítica por cómo se están haciendo las cosas dentro de la administración pública priista, por lo que, colateralmente, es la primera vez que en el más alto nivel político por fin los ciudadanos ven reflejado su sentir en las críticas y señalamientos que hacen los legisladores al Gobierno del Estado, con más rudeza Héctor Yunes Landa.
En su artículo del pasado domingo Héctor volvió a la carga y se fue a fondo: indirectamente calificó al gobernador Duarte de dictador por la forma en que hace las cosas. “Tal pareciera que el compromiso de las autoridades estatales con el futuro de los veracruzanos es nulo, no se está escuchando a los ciudadanos. Los temas importantes como la deuda pública y la endeble situación financiera y social del estado se están gestionando de una forma dictatorial y sin fundamentos sólidos, aumentando la desconfianza ciudadana”.
Llama la atención la forma en que remató su colaboración: “Afortunadamente pronto, Veracruz volverá a la senda de la responsabilidad, de la decencia, de la transparencia, de la legalidad; con lo cual sin duda se revertirá la mala experiencia por la que hoy transitamos”. Es llamativa la seguridad con que lo dice. Ese “pronto” no es más que la inminencia de la nominación del candidato del PRI a la gubernatura del estado para el bienio 2016-2018, relevo en el que declara una y otra vez el legislador oriundo de Soledad de Doblado que él será el candidato tricolor.
En su artículo, el senador Yunes Landa jaló de su ábaco propio e hizo sus cuentas. Para él, el pasado 28 de octubre en Veracruz se aprobó una nueva deuda hasta por 35,501 millones de pesos “–aunque no se quiera reconocer como tal–“, rehipotecando al estado y comprometiendo su futuro económico. “Veracruz se ha convertido en la única entidad federativa en la que se reestructura la deuda y esta aumenta en prácticamente 50 por ciento, en lugar de disminuir, calculándose que en caso de disponer lo aprobado en su totalidad, tendremos una carga financiera de más de 110 mil millones de pesos, considerando las actuales condiciones del mercado.”
En este sentido, coincidió con la bancada panista en la Legislatura del Congreso local, pero también con el diputado federal y con el senador Miguel Ángel Yunes Linares y Fernando Yunes Márquez, respectivamente, algo que nunca habíamos visto antes.
“La urgencia de aprobar este nuevo endeudamiento sin la adecuada deliberación, sin tomar en consideración la precaria situación del estado y el exhorto de varios sectores para no contratar más deuda pública, obedece a que el gobierno estatal no tiene recursos debido a una ineficiente administración”.
Señaló que lo más grave de esta nueva deuda “es que no sabemos en que se ocupará el dinero, además de que se compromete financieramente a la entidad durante las próximas dos décadas”. Dijo que la actual administración estatal ha duplicado y está por triplicar la deuda heredada, “pues recibió una deuda de 21,874 millones, misma que en menos de cinco años duplicó, dado que en agosto de 2015 se tenía registrada una deuda de 44,470 millones 800 mil pesos, a los que ahora se habrá que sumar, casi lo doble, derivado de la aprobación del pasado 28 de octubre, llegando ésta a niveles inmanejables”.
E hizo las preguntas que todos los veracruzanos inconformes se hacen: ¿Dónde está el dinero recaudado por el impuesto a la nómina?, “ya que son cerca de 4 mil millones”, y ¿cuál fue el destino de los 23 créditos contratados desde el inicio de esta administración estatal?, que ascienden “a unos 1,500 millones”.
Por donde se le vea, la crítica es sana y necesaria en un estado democrático. El Gobierno del Estado le debe una respuesta puntual al senador, que como auténtico representante popular está velando por los intereses de sus representados, de quienes votaron por él, así sea forzado por las circunstancias, porque quiere ganarse al electorado y ofendido por la caña de pescar que le regalaron. Y, ciertamente, criticar lo que a juicio de alguien no se está haciendo bien, no es faltarle el respeto a nadie.
Con el PRI ni a la esquina, bola de pillos. ¡Chin! Va a tener que entrarle el gobernador Javier Duarte de Ochoa al quite porque el flamante nuevo dirigente estatal del PRI no logra atraer a la “oposición” aliada, como quedó demostrado ayer cuando tanto directivos del Panal como del Partido Encuentro Social (PES), desmintieron al priista diciendo que nunca han tenido un encuentro con él y menos le han dicho que van a ir en alianza con su partido, como lo declaró por la mañana.
Por parte del Panal fue el delegado especial con funciones de Secretario General del Comité Estatal, Lorenzo Moccia Sandoval, quien lo desmintió, incluso dijo que no están cerrados a una alianza con el PAN y el PRD, mientras que por el PES fue su dirigente estatal Guillermo Guízar Valladares quien hizo lo mismo y se tiró a fondo: “Con el PRI ni a la esquina, bola de pillos, quieren seguir saqueando las arcas del estado” (con información de alcalorpolitico.com) ¡Sopas!
Puede que esto sea un valor entendido, o estén siguiendo un juego para parecer verdadera oposición (ya sabemos cómo se las gastan), pero por lo pronto, la exhibida que le han dado al dirigente tricolor nadie se la quita, que ya también el senador José Francisco “Pepe” Yunes Zorrilla desmintió que haya hablado con él para excusarse por no haber podido asistir al acto en que asumió la dirigencia, como declaró el presidente del CDE.
Se ve que el señor Silva Ramos no está en sintonía con su jefe, pues la jugada no es que vayan en alianza sino que los partidos chiquitos jueguen a la oposición para fragmentar el voto en beneficio del PRI y para restárselos a la posible coalición PAN-PRD, que para eso sirven. ¿O es que será de a deveras que tampoco ellos lo quieren?
Erick Porres y Juan Octavio Pavón, de lo mejor del Gobierno. Como habitualmente lo hacemos un grupo de compañeros columnistas con distintos personajes, ayer disfrutamos una comida con el secretario de Desarrollo Económico y Portuario, Erik Porres Blesa, así como con el coordinador general de Comunicación Social, Juan Octavio Pavón González. Al menos en mi caso personal, no me queda duda que son de lo mejor que tiene la administración estatal. Erik es el único funcionario que queda del equipo inicial de secretarios y realiza una labor efectiva aunque callada, y Juan Octavio aguanta vara y, él sí, baila con la más fea de todas las feas, por el desastre administrativo y económico que heredó en la dependencia ahora a su cargo. A ninguno de los dos se les conoce por corruptos y hacen lo que pueden a favor de la imagen de la administración y de su jefe Duarte de Ochoa, y cuando se hace lo que se puede se hace lo que se debe.