CRÓNICA: Es 21 de Marzo y la primavera está depositada en la Plaza de la República frente al recinto portuario. Militares, marinos y la orquesta de la Armada están formados como muñecos de juguetería con los ojos de la estatua de Benito Juárez puestos en ellos.
Zona Centro
- 2011-03-21
Es 21 de Marzo y la primavera está depositada en la Plaza de la República frente al recinto portuario. Militares, marinos y la orquesta de la Armada están formados como muñecos de juguetería con los ojos de la estatua de Benito Juárez puestos en ellos.
Burócratas, ciudadanos, trabajadores del Estado están concentrados para rendirle honores al oaxaqueño que, promulgó las Leyes de Reforma. La primera ruptura de Iglesia-Estado, la separación de los bienes, el ideólogo político Benito Juárez García.
Atrás de la estatua con un libro de letras de oro que dicen “Reforma”, las entrevistas a funcionarios se daban con naturalidad mientras al frente una corona de rosas adornaba la parte baja. La base de la estatua es como de dos metros, y hay unos monolitos estilo Stonehenge alrededor de color blanco como el mármol.
Carolina Gudiño hace su entrada triunfal con la indumentaria de un vestido blanco estilo primaveral, con un grabado de flores amarillas de picos entrelazadas. Saludando a todos y sonriendo los vecinos le aplauden cuando el presentador la hace notar. Todos los medios olvidan a los demás funcionarios y se abalanzan sobre ella.
De repente todo se vuelve silencio y un general da la orden de "¡Firmes ya!, ¡Saludar, ya!". Los presentes responden con la mano doblada a la altura del corazón. Empieza la marcha de los soldados transportando la bandera.
Un niño está vestido de soldado. Saluda y observa de manera firme. No pasa los ocho años. Seguramente él no sabe nada de los abusos del Ejército, ni de aquella frase de Groucho Marx que dicta "Inteligencia militar es un término que se contrapone". Viste el uniforme con entereza y singular respeto y el rostro adusto observando a la bandera que va a parar a la mano de dos soldados para adherirla al mástil gris.
Carolina Gudiño con el rostro meditabundo, la toma con brío y empieza a izarla. La marcha a través de las tubas y los tambores rojos, se sigue dando hasta que por fin llega hasta la cúspide. El himno Nacional se canta con gran estruendo.
El acto protocolario termina para que Carolina haga la guardia de honor junto a la corona de rosas. La entrevistan y camina directamente hacia el recinto de Reforma que está en frente para celebrar el natalicio de Juárez.
El edificio es amarillo por dentro y por fuera y fue alguna vez un convento. Antes de que Carolina entre al edificio, una señora con short y unos objetos que no se distinguen para su vendimia, le pide ayuda.
Carolina la escucha, la toma de los brazos y le dice a un subalterno que la canalicen al DIF. El muchas gracias se escucha cuando Carolina da el primer paso.
Al entrar todos vuelven a aplaudirle. Va y se para junto a los dos generales. El de la Marina, y el del Ejército. La misma banda de Marinos está hasta atrás esperando a tocar alguna melodía.
Junto a ellos una exposición sobre la enorme valentía del Ejército Mexicano pegado en un muro de esos como para periódico mural.
Una galería de arte se muestra. Hay pinturas desde seis mil pesos que contrastan con las figuras de Guillermo Prieto, José María Mata, Miguel Lerdo, Juan Atonio de la Fuente y un Benito Juárez enorme de color más vivo que el que está en Plaza de la República. En letras de oro, en su base dice: "A Benito Juárez".
Se dan los discursos enalteciendo la celebérrima frase: "Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz".
La última en pasar es la alcaldesa quién refirió la frase, agregándole: "si todos practicaramos esta frase en nuestra vida cotidiana y todos los días, no se necesitarían tantas leyes, pues cada quién sería responsable de lo que hace".
El evento culminó entre aplausos y tres "¡Viva, Juárez!", emanado de los pulmones.
Ni cuando Benito Juárez nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca hizo un ruido tan fuerte como el que se filtró entre las manos y bocas de los asistentes que se reunieron para celebrar su natalicio.
Y de pilón la primavera que se los recuerda como libro de texto de Primaria.