Piden dinero en poblados, pasándose por centroamericanos y son polizontes que roban al tren lo que pueden
Zona Centro
- 2011-04-01
El tren de carga, propiedad de la empresa Ferrosur, con destino a la Ciudad de México, se detiene antes de llegar a la estación local, de su parte alta se bajan en segundos, unos 25 polizontes, con mochila a la espalda, gorra y con la piel queda por el sol.
De inmediato la gente comienza a alertarse y solidarizarse, para acudir a ayudar a un grupo de “inmigrantes” que están siendo detenidos por la policía. La gente les lleva refrescos, tortas, monedas y frases de afecto. No hay tal operativo, solamente el maquinista y un policía privado de la empresa recorren la parte alta y baja del detenido tren para supervisar que se hayan bajado.
El reportero platica con los polizontes huraños, pero los convence luego de una lluvia de pambazos y refresco frío. Se contradicen, “que son de por allá arriba o de allá abajo, que son de Chiapas, o de Honduras", pero el reportero inquiere: no coinciden los lugares y estados de donde dicen ser, como lo detallan. No tienen, definitivamente, acento centroamericano.
Acusan que el policía de abordo los ha tirado a patadas del tren en marcha, que solamente quieren llegar a su casa, que fueron a Estados Unidos pero la migra los regresó y ya no quieren volver allá. Algo suena falso en cada uno. El reportero les pregunta el por qué viajar en tren, si son mexicanos “ustedes podrían irse en ADO si lo desearan”, pero responden que no tienen dinero, que está caro el pasaje.
La población comienza a impacientarse, debido a que el tren bloqueó el paso de la cabecera de Paso del Macho a la parte oriente de la ciudad, por lo que las amas de casa se atraviesan por entre los vagones y los estudiantes, que acaban de salir del turno matutino, por debajo de ellos.
El maquinista decide dividir el tren para dar flujo vial, dado que son muchos los vehículos ahí varados.
El policía privado, encara a los polizontes, diciéndoles de manera familiar, “¿Tú otra vez?, a ti ya te dije que si te volvía a ver, te bajaba y te llevaba al bote. A tí igual, en Orizaba de bajé ya una vez”.
Los polizontes no responden, solamente caminan alejándose del preventivo. Se mantienen a distancia, esperando el momento de volverse a trepar.
SON FALSOS, SON LADRONES: MAQUINISTA
El maquinista, primero con actitud altanera, dice que “no tengo por qué darte entrevistas amigo, ve a la empres ahí te darán toda la información que quieras”.
Pero luego de esperar, viéndolo hacer maniobras, se acerca al reportero y agrega, “amigo, esos tipos no son inmigrantes, son parte de una banda de ladrones, que se suben al tren todos los días, lo esperan en las bodegas vacías de Córdoba, ahí los ves siempre acostados, esperando las cargas, se trepan en uno y se regresan en otro, a sus casas, cuando están arriba se roban las tapas de aluminio de los vagones, se introducen y se roban la mercancía, si es fiero viejo, igualmente lo bajan en minutos y se lo reparten. Si destapan los vagones, quedamos en peligro todos, porque a veces llevamos materiales peligrosos y en un descarrilamiento, ni Dios lo quiera…. Estos tipos, así como los ves, se bajan en los poblados, comienzan a pedir de comer y dinero a la gente que siempre cree que vienen de otros países, les dan dinero, en vez de dárselo aun vecino que en verdad lo necesite.
“Hay una pareja que hasta un bebé lleva, y si vieras cuando se bajan de recorrer los poblados, llevan más dinero que el que te puedes imaginar”.
Por otro lado, Juan José Hernández Andrade, director de una radio comunitaria, que organizó una colecta para llevar víveres a la comunidad de La Patrona, donde existe un grupo de apoyo a inmigrantes, reconoció que “sabemos de este grupo delictivo, allá nos dijeron Las Patronas que tuviéramos cuidado con ellos, porque no son inmigrantes sino estafadores que se hacen pasar por centroamericanos y además se bajan de los trenes a robar a las casas y luego la gente le echa la culpa a los inmigrantes”.
El tren vuelve a avanzar y los polizontes vuelven subirse.
Luego de dejar la estación del tren, en el primer semáforo se para junta a la ventanilla del reportero un tipo más mexicano que el nopal, con mirada compungida, gorra y mochila a los hombros, diciendo "Padre, apóyano con una moneda, somo de Hondura". Ya no se les cree.