Prende alerta tala en Pico de Orizaba

+ Decomisa Profepa madera cortada y maquinaria, en Xometla

Zona Centro

- 2011-04-02

Desde el aire, las faldas de la montaña más alta de México muestran el avance de la mancha agrícola sobre la forestal. El cultivo de papa prospera en las áreas abiertas por la tala, mientras los macizos de bosque asemejan islas cada vez más aisladas.

A pesar de la niebla, durante un sobrevuelo en helicóptero se observan claramente entre el arbolado las brechas o "arrastraderos" abiertos por los taladores, con madera trozada a los costados.

Y es que al menos el 40 por ciento de las 19 mil 500 hectáreas que comprenden el Parque Nacional del Pico de Orizaba han sido afectadas por la tala ilegal y 10 por ciento registra un daño severo, de acuerdo con estimaciones de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

En tanto, en la comunidad de Xometla, colindante con el Parque Nacional, los patios de las casas lucen llenos de tablones listos para ser comercializados.

Hasta ese lugar llegó el pasado jueves casi un centenar de inspectores de la Profepa para clausurar aserraderos clandestinos y decomisar madera cortada de forma ilegal. El despliegue fue respaldado por elementos del Ejército y la Policía Federal.

Tres semanas antes, un operativo similar se vio frustrado cuando habitantes de la zona bloquearon el acceso a la comunidad al personal de la Profepa, que en esa ocasión acudió sin respaldo.

Esta vez, un convoy de 20 camionetas ingresó al poblado sin encontrar obstáculos. Los pobladores observaron el operativo desde las colinas que rodean la comunidad.

En menos de una hora se catearon las casas y se aseguraron 25 metros cúbicos de madera en rollo.

Se decomisó además la maquinaria de lo que el personal de la Profepa considera uno de los aserraderos clandestinos más importantes de la zona.

De acuerdo con uno de los inspectores, tenía una capacidad instalada para procesar 50 metros cúbicos de madera diarios.

El aserradero se componía de tres naves repletas de madera. En una de ellas se encontraba leña separada en bultos y en otra decenas de polines recargados en las paredes. Los pies se hundían en el aserrín acumulado en el suelo.

El dueño, Antonio Morales Bautista, había presentado previamente permisos apócrifos para utilizar la maquinaria.

Al revisar la madera recuperada, el nuevo Procurador ambiental, Hernando Guerrero, remarcó que las acciones contra el saqueo de los bosques se intensificarán en los próximos meses.

El funcionario reconoció, no obstante, que se requiere ampliar la oferta de opciones productivas para que los habitantes de la región no se vean impulsados a participar en la tala para obtener un ingreso.

El parque nacional se ubica entre los 5 principales focos rojos a nivel nacional en materia de saqueo de los bosques. En lo que va del año se han realizado tres operativos en el área natural protegida uno de ellos impedido por la resistencia de habitantes de la zona-, con un saldo de 64 metros cúbicos de madera decomisados y una decena de pequeños aserraderos clausurados.

Jaime Ramírez, inspector de Verificación Técnica Forestal, consideró que con el retorno de migrantes desde Estados Unidos, provocado por la crisisis económica y las medidas de persecución de indocumentados, ha crecido la tala ilegal en el Parque Nacional Pico de Orizaba.

En los municipios serranos, señaló, no hay opción de trabajo para aquellos que un día salieron en busca de mejorares condiciones de vida.

"La falta de oportunidades en los pueblos de la sierra que tradicionalmente han vivido de la madera ha llevado a que los migrantes que regresaron al no encontrar oportunidades de subsistencia sean atraídos por organizaciones delictivas como los taladores", sostuvo.

'De qué vamos a vivir ahora'

Empujando a las demás mujeres amontonadas a la entrada del aserradero, Lucía Godoy codea a sus vecinas protegiendo a su niña entre las manos, para poder ver cómo se están llevando la maquinaria con la que su esposo trabaja.

Se enteró del operativo de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en los aserraderos cuando regresaba de la consulta del doctor en la clínica de salud, a donde llevó a su bebé de un año por un fuerte catarro.

"No es justo que nos hagan esto, porque díganme de qué vamos a vivir ahora. Mi esposo gana 80 pesos a la semana y con esto tenemos que vivir", se lamentó.

Acompañada por decenas de mujeres que trataban de quejarse porque se estaba desmantelando el sitio de trabajo de sus esposos, a Lucía -que no alcanzaba a decir una frase sin sollozar- le parecía un atropello.

"Ustedes cobran un sueldo, a nosotros nos dejan sin comer, porque mi esposo es ayudante en el taller y ahora no tenemos nada", reclamó.

El ambiente tenso se veía en los movimientos de los pobladores que permanecían fuera de sus casas como espectadores y actores, que en cualquier momento podían entrar en escena.

Unos hombres comenzaron a agruparse junto a una camioneta y luego de que un inspector de la Profepa pidió revisarlos porque presuntamente portaban armas, los pobladores salieron corriendo.

A pesar de las súplicas y el descontento, el operativo programado para sacar la madera que se extrae ilegalmente del Área Natural Protegida del Pico de Orizaba, no tuvo problemas para llevarse a cabo.

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