CHOCAMÁN: Marchan de dos mil personas contra alcoholera
+ Acusan de contaminar severamente a la región.
Zona Centro
- 2011-06-06
Cientos de personas salieron hoy a protestar en demanda del cierre de la empresa alcoholera Caña-Alcohol, a la cual acusan de contaminar severamente a la región.
Empunto de las nueve de la mañana, unos dos mil alumnos, jóvenes y padres de familia, marcharon por las principales calles de la ciudad protestando por la alta contaminación de la empresa.
Los habitantes, principalmente de la Colonia Rosa Mística, ubicada a unos doscientos metros de la planta, denunciaron que desde hace 18 años, la alcoholera ha venido causando severos daños al medio ambiente, afectando directamente con las descargas de linaza a los campos agrícolas y los mantos acuíferos.
Con cartulinas en mano, los escolapios demandaron a las autoridades municipales su intervención para clausurar la empresa, pues aseguran que está ha contaminando los mantos acuíferos, el aire y el suelo de los municipios.
“No podemos dormir, comer ni hacer nada, el olor que emana de las hoyas donde tiran la linaza es insoportable. Ya los niños están padeciendo enfermedades”, decían pobladores, principalmente de la Rosa Mística, una de las más perjudicadas por la empresa.
Empunto de las nueve de la mañana, cientos de personas llegaron al punto de reunión, el cual se ubicó a unos doscientos metros de la planta.
A las diez de la mañana, el contingente de niños, jóvenes y adultos partió con rumbo a la cabecera municipal donde caminaron por más de media hora por las principales calles de la ciudad, gritando consigas en contra de la empresa.
Con carteles en mano, elaborados por los alumnos, los protestantes exigían el cierre de la empresa y un alto total a la contaminación que ésta estaba generando.
Entre las cartulinas se podía leer “Fuera Caña-Alcohol”, “No queremos más contaminación”, “Los niños queremos respirar aire puro”, “Fuera la alcoholera”, entre otras consignas más.
Después de una media hora de recorrido, los protestantes se aglomeraron frente a Palacio Municipal, donde demandaron la intervención del gobernador Javier Duarte de Ochoa para cerrar definitivamente la planta.