Duarte aprieta tuercas
Arturo Reyes Isidoro
Prosa Aprisa
2013-08-26
Es un trabajo concatenado y de cierre de pinzas, que si se lleva hasta las últimas consecuencias gravitará, en una dimensión ahora inimaginable, en la buena imagen del gobierno de Javier Duarte de Ochoa.
Fernando Charleston Hernández llegó a la Secretaría de Finanzas con la instrucción precisa de revisar el gasto y emprender, de inmediato, una política de austeridad, ahorro, orden y buen cuidado y manejo de los recursos.
En ese marco se encuadraría –y es algo de lo que nadie habla o quiere hablar– el drástico recorte, que ya se lleva a cabo, en el gasto en los medios de comunicación con los que ha venido trabajando el Gobierno, a los que se les está notificando ya la medida.
(Un editor-impresor-director me confirmó que le reconocieron un adeudo hasta antes de las elecciones y le ofrecieron que le van a pagar, pero también le hicieron un nuevo planteamiento, 50 por ciento menos de lo que recibía, con casi un equivalente de o lo tomas o lo dejas. Varios editores ya habrían optado por dejarlo.)
Algunos comentarios adentro son el sentido de que Fernando va a hacer una labor de sacrificio para ayudar a sus coequiperos: va a apretar tuercas, está revisando presupuestos, partidas de gastos, pasando la lupa por números y cifras, y las medidas que tomará ciertamente no lo harán popular como para que aspire al premio mayor en 2016.
En esa revisión desde la Casa Veracruz junto con los principales responsables políticos del estado se habrían encendido los focos rojos cuando repararon en el enorme monto que se ha gastado hasta ahora en la difusión oficial. Y decidieron tomar medidas.
(Según una versión, a mediados de esta semana, si los estragos por la tormenta tropical Fernand no se atraviesan, tendrían programado entrevistarse en la Ciudad de México el gobernador Javier Duarte de Ochoa y el Coordinador General de Comunicación Social de la Presidencia de la República, David López Gutiérrez, reunión de la que podrían surgir acuerdos que marcarían nuevos derroteros para la comunicación social del estado.)
En otra área importante, clave para lo que viene, con todo el respaldo del gobernador Duarte, el secretario (¿todavía de Comunicaciones o ya de Infraestructura y Obras Públicas) Gerardo Buganza Salmerón empezó a meter orden, en serio, y a cortar cabezas en esa hidra de corrupción en que estaba convertida esa dependencia.
Los constructores del estado que han asistido a las reuniones de trabajo que han sostenido con el cordobés todavía no acaban de dar crédito a lo que oyeron y se les ofreció: se les ha dicho que se acabó el pago de cualquier comisión por asignarles obras, el llamado “diezmo”, y que si tienen que hacer alguna denuncia que la presenten y que se actuará.
Pero eso es lo de menos. Apenas había tomado posesión del cargo hace quince días, cuando Buganza, tan pronto se enteró, paró una sospechosa asignación de al menos cien obras con recursos del Fonden que se hicieron apresuradamente antes de que él asumiera la Secretaría.
Esto se lo habría revelado a los mismos constructores del estado a quienes les dijo que el gobernador Javier Duarte de Ochoa por su conducto les transmitía la seguridad de que una vez que se haga la revisión y la investigación correspondiente, se las asignarán a ellos, a los verdaderos constructores de la entidad, algo que, entre festejos, todavía no acaban de creer.
Sobre el tema se guarda mucho hermetismo. La versión es que al parar la asignación de esas obras, Buganza ordenó de inmediato abrir una investigación administrativa y pedir a la Contraloría que interviniera y a su vez hiciera su propia investigación (y lo que ha trascendido es que hoy será presentada la primera denuncia penal, aunque el nombre de los acusados se guarda).
Si se actúa como ya se empezó a hacer, si se va a fondo, la imagen del gobierno de Javier Duarte emergerá como la espuma.
Pero que se haya parado la asignación hecha al vapor de un centenar de obras no es poca cosa y tal vez no tiene precedentes. Se señala como responsable a un Subsecretario, si es que lo es, y si así fuera cabría preguntar por qué lo hizo por su cuenta sin esperar a que llegara el nuevo titular, a quién se las asignó, con base en qué criterios, a qué intereses obedeció, cuánto recibió si es que recibió algo, por instrucciones de quién y por qué la Contraloría se quedó callada y lo permitió.
Y si ya todo eso es verdaderamente digno de llamar la atención, resalta que el Gobernador no haya tratado de parar la investigación. Parece que sí, que sí va en serio con una segunda nueva etapa de su gobierno, con la que busca trascender y dejar atrás los malos momentos y la mala imagen de su primer trienio. Los constructores, los de verdad, están atónitos. Con justa razón. Duarte puede concluir su administración a tambor batiente. Está ya en camino de ello. Por lo menos hasta ahora.
Hoy, las entrevistas a aspirantes a Rector
Este lunes será una jornada ardua para los miembros de la Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana (si no se los impide la tormenta Fernand, que ha parado todas las actividades en la UV).
Se sabe que a partir de las nueve de la mañana iniciarán las entrevistas con los cinco aspirantes a la Rectoría. Empezarán con Francisco Montfort Guillén.
Tal vez la misma noche podrían tener ya muy claro quién habrá de suceder a Raúl Arias Lovillo, pero no será sino hasta el miércoles cuando hagan el gran anuncio.
La normatividad así lo marca, y de todos modos el tiempo intermedio habrá de servirles para una deliberación a fondo para que tomen la mejor decisión.
Luego del reprobable acto de porrismo del viernes pasado, los universitarios debemos cerrar filas en torno a los miembros de la Junta y apoyar su resolución.
No debemos permitir que nuestra casa de estudios vuelva a ser rehén, nunca jamás, como lo fue en el rectorado de Roberto Bravo Garzón y lo trascendió.
Vivimos muchos de los que padecimos aquellos días aciagos, que constituyen una negra historia en la UV y en Xalapa, porque el vandalismo asoló a la ciudad.
Condenable el vandalismo dirigido contra Raúl Arias Lovillo. Estimulante y esperanzador que la comunidad universitaria, la verdadera comunidad universitaria, repruebe el salvajismo.
Hagamos votos, todos, porque ningún enemigo de la Universidad logre su propósito de desestabilizarla. No a los embozados. De los trabajadores universitarios depende.