La reingeniería para los medios

Arturo Reyes Isidoro

Prosa Aprisa

2013-08-27

En el número (1921) correspondiente al domingo pasado, la revista Proceso publica que los rápidos avances tecnológicos, la inmediatez de internet y la ausencia de anuncios publicitarios en papel tienen a muchos rotativos de Estados Unidos al borde de la desaparición.
Según un análisis de su corresponsal en el vecino país del norte, los periódicos impresos viven la peor crisis de su historia en la Unión Americana.
En 2009 –refiere el artículo–, Suzanne M. Kirchhoff, analista de empresas y negocios industriales, a quien el Congreso de Estados Unidos le encomendó una investigación sobre la situación de los diarios de ese país, dio un diagnóstico que ahora parece moderado.
Alertó entonces que los hábitos de los lectores de noticias estaban cambiando y que preferían las notas cortas y gratuitas que les ofrecía Internet, en vez de tener que leer reportajes bien sustentados e investigados por sus autores, lo que sin duda haría desaparecer varios periódicos en los próximos años.
Su vaticinio se ha cumplido y ponen como ejemplo el caso más emblemático y reciente: la venta del influyente periódico The Washington Post, que cambió de dueños luego de cuatro generaciones y 66 años de dominio. La fuga de lectores y de publicidad lo llevó a la crisis.
Esa crisis podría estar asomando ya, tocando las puertas en varios medios impresos de Veracruz.
En “Prosa aprisa” de ayer comenté sobre medidas de austeridad del Gobierno del estado que conllevan un drástico recorte en el gasto en los medios de comunicación con los que ha venido trabajando la administración pública estatal
“(Un editor-impresor-director me confirmó que le reconocieron un adeudo hasta antes de las elecciones y le ofrecieron que le van a pagar, pero también le hicieron un nuevo planteamiento, 50 por ciento menos de lo que recibía, con casi un equivalente de o lo tomas o lo dejas. Varios editores ya habrían optado por dejarlo.)”
Dije que en una revisión desde la Casa Veracruz junto con los principales responsables políticos del estado se habrían encendido los focos rojos cuando repararon en el enorme monto que se ha gastado hasta ahora en la difusión oficial, y que decidieron tomar medidas.
Parece que mi comentario igualmente se queda corto, esto frente a la información que ofreció ayer también mi colega y amiga Jazy Meza Lagunes en su columna “Meza Política” que publica en varios medios del estado.
Jazy, a quien le doy todo el crédito porque pedalea a diario grabadora en mano sobre todo en la fuente de Palacio de Gobierno y es cercana y tiene acceso al primer círculo de poder, dice que se trata de una “reingeniería para los medios de comunicación”.
Comenta que “checarán con lupa cuáles medios de comunicación sí informan y la gente lee, oye o ve, según sea el caso de prensa, radio o televisión. Y cuáles medios de comunicación no dan el ancho. Les darán cuello, mochín, en fin. Esta reingeniería es resultado del programa ‘Yo soy honesto’ y los medios de comunicación tendrán una parte muy importante...”.
Con su muy peculiar estilo, dice que “Las antenitas del palas platicaron sobre la nueva reingeniería y relación entre los medios de comunicación con el gobierno de Veracruz…”, y que “Será una cirugía profunda desde la raíz misma”.
Jazy, quien también publica un impreso en su natal Soledad de Doblado y tiene su propio portal comenta: “Con el ahorro que se obtendrá reduciendo prebendas, chayotes, las dádivas, con ese ahorro el beneficio se irá directamente a las obras sociales hacia donde irán encauzadas las partidas que se ahorrarán con la reingeniería de mitad del sexenio…”.
Y la colega no para: “Y bueno. Algunos más expresan que se acabó el dispendio y la compasión hacia los medios de todos los rangos sociales. Tendrán que vender y no regalar sus periódicos, tendrán que buscar anuncios comerciales, municipales… Cuántos medios, vacas sagradas reciben sendos emolumentos, según la antenita del palas. Otros, otras, salen de viaje a las Europas con todo pagado, o si no van envían a su amiga o amigo en su representación”.
El remate: “Con la nueva reingeniería de los medios, sólo quedarán unos cuantos con pago de factura del gobierno, todo lo demás se acabó…”.
¡Caray! Confieso que estoy atrasado informativamente. No sabía que hubiera ya un programa que se llama “Yo soy honesto” (eso explicaría en parte la limpia que está haciendo en Infraestructura y Obras Públicas Gerardo Buganza Salmerón y el freno que puso a la concesión de un centenar de obras, que se habría hecho ¡en un solo día!).
El 12 de octubre de 2011 ya me había ocupado del tema (“No más publicidad municipal a medios”) porque entonces ya se había intentado una medida similar a la de ahora, incluso se inició pero al parecer se quedó a medias. Cobra vigencia lo que apunté y retomo algunas partes.
“… como quiera que sea, la perspectiva no parece nada halagadora para las empresas periodísticas lo mismo televisivas que radiofónicas, impresas que virtuales, por lo que la situación para ellas constituye o está en vías de constituirse en un verdadero reto: sin el apoyo que significan los recursos oficiales, o sobreviven y viven o desaparecen”.
Dije que habría ganancias o pérdidas: “El gobierno ganará salud económica en lo inmediato, que al parecer es ahora el motivo principal de la indicación… para que se dé prioridad a la obra pública. Corre el riesgo de que los medios a los que deja de apoyar pasen a la línea crítica al considerar que no existe ya compromiso alguno…”.
“Las empresas periodísticas pierden tal vez su principal fuente de ingresos y corren el riesgo de desaparecer si no encuentran fuentes alternativas. La crisis hará que corten o rompan el cordón umbilical que los ha mantenido por años o desde que existen ligados al gobierno. Los que sobrevivan y vivan, ya sin convenio, acuerdo o contrato oficial, podrían descubrir que ganan lectores si señalan, critican o denuncian anomalías, errores, ineficacias, irresponsabilidad, corrupción, impunidad, etcétera”.
“El ciudadano, la sociedad, la población, los lectores, los receptores ganan ante cualquier escenario. Sus recursos serían destinados efectivamente a obras y no se subsidiaría más a muchos que no justifican. Los verdaderos periodistas, no tengo duda, habrán de salir adelante. La necesidad de los medios de ganar lectores para tener más ingresos haría que entraran en competencia con lo que seguramente aumentaría la calidad informativa”.
Mi conclusión entonces y ahora: “Yo creo que todos saldremos ganando. El gobierno, a falta de publicidad o de tanta publicidad, tendrá que responder y convencer con hechos. Los periodistas querrán o necesitarán ser mejores para competir con calidad para ganar lectores y la publicidad privada. El ciudadano recibirá obras y servicios e información de calidad”.